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El negocio de ArcelorMittal abarca desde la obtención de mineral de hierro y carbón a la fabricación de una amplia gama de productos y servicios en acero.

Producimos acero

El proceso siderúrgico tiene como meta la obtención de acero, lo que se puede conseguir a través de dos sistemas: mediante horno alto o con horno eléctrico.

El proceso siderúrgico de horno alto, también llamado integral, comienza con el tratamiento del mineral de hierro. El mineral con la granulometría adecuada se introduce directamente en el horno. Los finos del mineral de hierro junto con los fundentes (caliza) se aglomeran para darles un tamaño apto para su consumo en el horno. Este proceso de conversión se denomina sinterización y el producto conseguido, sínter.

En el horno también se introduce carbón destilado, también denominado cok. El cok siderúrgico es un material duro, poroso y con un contenido en carbono superior al 90 %.

Esa mezcla de mineral de hierro, sínter y cok se calienta en el horno mediante una inyección de aire caliente. El cok actúa como combustible y elemento reductor del oxígeno que lleva el hierro. Los fundentes añadidos se encargan de formar la escoria, subproducto que atrapa las impurezas del mineral de hierro..

El producto obtenido en el horno alto es el arrabio, un material con una riqueza en hierro cercana al 95 % y alrededor del 3,5 % de carbono. Para minimizar la cantidad de azufre, un elemento muy negativo para el acero, se le añade posteriormente carburo cálcico.

La escoria que también genera el horno está formada por silicio, el manganeso, el azufre y el fósforo. Una vez tratado, este subproducto se utiliza como capa base de carreteras y en la fabricación de cementos.

La diferencia entre el arrabio y el acero estriba en la cantidad de carbono que tiene el producto férrico. Si el contenido es inferior al 1,7 % se considera acero. Si es superior recibe el nombre de fundición. El arrabio forma parte de este último grupo.

El acero presenta innumerables ventajas sobre la fundición: es un material resistente pero elástico, capaz de absorber impactos y que se puede laminar en forma de láminas e hilos. La fundición, por el contrario, es extremadamente dura pero quebradiza. Además, apenas se puede laminar ni estirar sin que se rompa. Por eso es necesario transformar el arrabio en acero. En este proceso se emplean los convertidores de las acerías, instalaciones que se encargan de eliminar ese exceso de carbono del arrabio líquido a través de un soplado de oxígeno.

Tras el convertidor, el acero pasa por la metalurgia secundaria de la acería. Su función es ajustar la composición mediante la incorporación de ferroaleaciones y de gases.

El acero se solidifica en la colada continua, también ubicada en la acería. En esta instalación se trasvasa el acero líquido a un molde para darle forma de semiproductos.En función de la forma del molde se obtienen desbastes planos (slabs); destinados a la fabricación de productos planos; desbastes de sección cuadrada (blooms), utilizados en la producción de perfiles y carriles; y palanquillas, empleadas en la fabricación de redondos. Estos procesos aprovechan la capacidad de deformación (ductilidad) del acero y se pueden realizar tanto en caliente como en frío.

Cuando la laminación se realiza en frío, el acero sufre alteraciones en su estructura interna por lo que es necesario someter el producto a un proceso de recocido, que permite regenerar esa estructura y mejorar sus características mecánicas.

Los productos planos (bobinas y chapas), van destinados a los sectores del automóvil y los electrodomésticos entre otros clientes. La hojalata o el galvanizado son productos planos que han pasado por un proceso posterior de recubrimiento con estaño en el primer caso, y zinc en el segundo, para aumentar su capacidad de protección y alargar su vida. Los productos largos, como el alambrón y los perfiles, se dirigen, principalmente, al sector de la construcción.

El proceso de obtención de acero a través del horno eléctrico se diferencia del anterior en dos puntos fundamentales. En primer lugar, la principal materia prima es la chatarra, es decir, el propio acero reciclado al final de su vida útil.. La segunda diferencia es el uso de hornos eléctricos, donde se carga la chatarra y en los que se crea un arco eléctrico que salta entre los electrodos. La mayor parte del acero obtenido por este procedimiento se destina a productos largos empleados en la construcción.

El producto acabado

El acero desempeña un papel fundamental en la sociedad actual. De hecho ha sido uno de los materiales que más ha contribuido al bienestar de la humanidad. Sus propiedades y ventajas le hacen insustituible. Reúne ventajas como su bajo coste, facilidad de conformación, elevada resistencia, larga vida útil, variedad de calidades y, por lo tanto, de aplicaciones, capacidad de ensamblaje y puede reciclarse de forma fácil y cómoda.

Esta última ventaja, unida a la abundancia del hierro en la naturaleza y el reducido consumo de los recursos naturales necesarios para producir acero, proporciona a este producto su carácter sostenible.

Nuestro acero se utiliza en un gran número de sectores económicos, como la industria, construcción, electrodomésticos, automóvil, envases y embalajes. ArcelorMittal es el principal suministrador mundial de todos esos sectores, una empresa capaz de satisfacer los requerimientos de sus clientes y usuarios finales del acero con la amplia gama y la calidad de sus productos.