Uso eficiente de los recursos naturales y elevadas tasas de reciclaje

Tenemos la intención de que nuestra actividad industrial sea un referente a nivel de los más altos estándares de sostenibilidad que se pueden esperar del sector siderúrgico.
La sociedad cada vez muestra una mayor preferencia por materiales reciclados y duraderos, o al menos confeccionados a partir de procesos poco contaminantes, orientándose por ello cada vez más en esa dirección. Nuestra aspiración es conseguir desarrollar un proceso siderúrgico responsable, de altos estándares éticos y ambientales, que dé respuesta a las expectativas de sostenibilidad de nuestros clientes.

Con el fin de impulsar esos estándares, estamos liderando la implantación del certificado Responsible SteelTM como vía para consolidar unas prácticas más responsables en nuestra industria, persiguiendo la creación de un marco global de certificación para el conjunto de la cadena de valor de la siderurgia, desde la extracción de los minerales a la comercialización y distribución de productos finales. No se trata solo de mejorar nuestros procesos, sino de trasladar también estos hábitos a nuestros proveedores, por lo que nuestro objetivo es redefinir las cadenas de suministro hacia aquellos suministradores cuyas prácticas estén alineadas con esos estándares.

Retos y oportunidades

Apoyando la economía circular: una de las principales ventajas que posicionan al acero como un material clave para la transición hacia una economía baja en carbono es su infinita reciclabilidad. Adicionalmente, sus propiedades magnéticas consiguen simplificar los procesos de recuperación, hecho fundamental para posicionar al acero como el material más reciclado por tonelaje. Confiamos en que la normativa siga dando pasos en la dirección necesaria para reconocer aquellos materiales de menor impacto a lo largo de su ciclo de vida, desarrollando políticas de economía circular que nos acerquen a una economía baja en carbono.

Buscando nuevas vías de valorización para nuestros subproductos: el desembarco de la economía circular debe de venir ligado al apoyo a la reutilización de los subproductos que se generan en la industria del acero. Hablamos, por ejemplo, materiales de alto valor energético y químico, como los gases siderúrgicos o sustitutivos de inertes, como las escorias que se generan en nuestros hornos altos y acerías; materiales que pueden ser sustitutivos de combustibles fósiles, derivados de plásticos provenientes del petróleo o productos provenientes del sector cementero, obteniendo prestaciones equivalentes sin la necesidad de realizar consumos primarios normalmente ligados a esas cadenas. Desde nuestros equipos de I+D continuamente estamos tratando de desarrollar nuevas formas de valorizar los subproductos de la siderurgia, pero es también necesario que la normativa reconozca el potencial que los subproductos pueden tener en la economía circular. Un buen ejemplo de ello sería lograr que se desarrollen nuevos expedientes para la solicitud de fin de condición de residuos y subproducto del proceso siderúrgico, de modo que las distintas Administraciones permitiesen avanzar en la reutilización de nuestras escorias, cascarillas y lodos de alto contenido férrico en otros mercados y procesos externos.

Informe de progreso

En 2020 hemos reciclado en nuestras instalaciones 1,9 millones de toneladas de chatarra, evitando la emisión a la atmósfera de 2,5 millones de toneladas de CO2. Estas cifras suponen frente a 2019 una mejora del 14 % en el índice de utilización de chatarra por tonelada de acero bruto producido. La mejora es debida a dos factores: la distribución de cargas productivas realizada durante la pandemia y el resultado de las acciones de mejora destinadas a incrementar la carga metálica de nuestras acerías.

La generación bruta de residuos ha sido un 26 % menor que en 2019, si bien la evolución del indicador a la baja está marcado por el 24 % de caída de la producción derivado de la pandemia. También en 2020 ha mejorado el índice de valorización de residuos hasta el 81 %, incrementándolo 6 puntos con respecto a 2019.

El 78 % de las escorias de Horno Alto gestionadas a lo largo del año, se han destinado a un uso final como cemento, el 15 % a la industria de la lana de roca y de subbases para carreteras y el resto para diversos usos, como por ejemplo la valorización en el sector del vidrio.

Indicadores de progreso

Principales indicadores Unid 2020 2019* 2018
Acero reciclado-Chatarra* M Ton 1,9 2,2 2,3
Reducción de CO2 por el uso de chatarra M Ton 2,5 2,8 2,9
% de valorización de residuos y subproductos % 81 % 75 % 78 %
Escorias de Horno Alto        
Reutilizadas M Ton 1,01 1,48 1,63
Escoria de horno alto vendida al cemento M Ton 0,78 1,09 1,14
COevitado en industria cemento M Ton 0,60 0,84 0,87

(*) Fruto de la revisión de datos realizada con posterioridad a la publicación del Informe de Sostenibilidad de 2019, se corrige el indicador de residuos reutilizados del 58% al 75%, modificando a su vez los residuos almacenados y enviados a vertedero.

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Lo más destacado en 2020

Dentro de nuestro esfuerzo continuado para buscar nuevas vías de valorización para nuestros subproductos, en 2020 el Centro de I+D By-products de Avilés ha culminado sus investigaciones para el uso de las escorias como material de relleno y aislamiento apto para la fabricación de soluciones de apantallamiento. Hablamos por ejemplo de poder ampliar el uso de las escorias al diseño de sistemas de apantallamiento acústico y visual, reemplazando el uso de otros áridos y minorando con ello el uso de recursos naturales para estas soluciones, en un buen ejemplo de economía circular.

Datos relevantes

Acero reciclado

En 2020 hemos reciclado en nuestras instalaciones 1,9 millones de toneladas de chatarra, evitando la emisión a la atmósfera de 2,5 millones de toneladas de CO2

Estas cifras suponen frente a 2019 una mejora del 14 % en el índice de utilización de chatarra por tonelada de acero bruto producido.

Valorización de residuos

La generación bruta de residuos ha sido un 26 % menor que en 2019.

En 2020 ha mejorado el índice de valorización de residuos hasta el 81 %, incrementándolo 6 puntos con respecto a 2019.