Coyuntura y retos

Se estima que la contracción de la economía mundial en 2020 ha sido de un -3,5 %. Comenzamos el año 2020 preocupados por la desaceleración que el 2,8 % de crecimiento económico de 2019 suponía frente a años anteriores, pero con la esperanza de un modesto repunte basado en una leve relajación de las tensiones comerciales, la posibilidad de un Brexit acordado y una política monetaria acomodaticia. Por supuesto, no eran pocos los riesgos que podían provocar un rápido deterioro de confianza y uno de ellos era la COVID-19 que, por entonces, ya estaba gravemente extendido en China y comenzaba a expandirse a ciertos países de Europa. Aun así, en aquel momento, esperábamos que su impacto fuese a corto plazo y controlable. Sin embargo, la situación que hemos vivido durante el año 2020, y que aún seguimos viviendo hoy en día, será difícil de olvidar y superar. La enfermedad ocasionada por el virus SARS-CoV-2, reconocida como pandemia por la OMS el 11 de marzo de 2020, ha transformado bruscamente nuestra forma de vida, nos ha llevado al colapso y desequilibrio económico mundial y ha causado un doloroso impacto social, cobrándose a nivel mundial, a día de hoy, más de dos millones y medio de vidas y llevando a la pobreza extrema a unos 100 millones de personas más.

Solamente China, cuya recuperación ha sido sorprendente, tuvo un crecimiento positivo del 2,3 % el año pasado, si bien muy por debajo del 6,1 % de 2019. En América Latina y Caribe la economía ha decrecido un -7,4 %, con contracciones de -8,5 % en México y de -4,5% en Brasil. El PIB de la economía rusa se ha reducido en un -3,6 % y el de las economías emergentes y en desarrollo de Europa un -2,8 %. Entre las economías desarrolladas, el PIB de EE. UU. retrocedió un -3,4 %, el de la zona euro un -7,2%, el del Reino Unido un -10,0 % y el de Japón un -5,1 %.

La economía española se desplomó un -11,0 % en 2020, registrando el mayor retroceso entre las economías desarrolladas. La crisis sanitaria paralizó por completo la economía durante el periodo de confinamiento de la población a raíz de la declaración de Estado de alarma el 14 de marzo y redujo la actividad potencial durante gran parte del año con las medidas de restricción y distanciamiento social, sumiéndonos en una recesión de magnitud desconocida en tiempos de paz. Sirva de comparación que el mayor descenso anual del PIB en plena crisis financiera fue el -3,8 % del año 2009. Sectores en los que teníamos ventaja competitiva con Europa, como el ocio y el turismo, se hundieron de golpe arrastrando consigo a muchos otros. A la debacle del primer y segundo trimestre (-5,3 % y -17,9 % respectivamente) le siguió un lógico repunte después del largo confinamiento de +16,4 % en el tercer trimestre, pero un decepcionante +0,4 % del cuarto.

En el conjunto del año, el consumo de los hogares se hundió un -12,6 % y la inversión un -12,4 %. Solamente el gasto público avanzó un 4,5%, su mayor aumento en doce años. Por otro lado, las exportaciones se desplomaron un -20,9% y las importaciones un -16,8 %. De esta forma, la demanda nacional restó 9 puntos al PIB, mientras que la aportación de la demanda externa fue de -1,9 puntos. Por el lado de la oferta, el único sector que elevó su valor añadido bruto en 2020 fue la agricultura, con un avance del 4,7%. Por el contrario, la construcción se desplomó un -15,9%, los servicios un -11,2%, y el sector de la industria y energía un -9,4 %.

El mercado laboral recibió también un duro golpe en 2020. La tasa de paro aumentó hasta el 16,13% a pesar de que se ha logrado, de momento, frenar la caída mediante la inyección de dinero público en medidas de flexibilización en los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo, ayudas a autónomos y avales del ICO.

Se estima que la producción industrial de la zona euro cayó un -9,0% en el año 2020. En Alemania, la mayor economía del bloque, la tasa de variación anual ha sido del -10,6%, en Italia del -12,0% y en Francia del -11,0%. Los resultados de la Unión Europea suponen un retroceso del -8,5%, con Noruega y Turquía presentando los únicos valores de crecimiento de la industria europea en 2020, con tasas del 3,8% y 1,8%, respectivamente. En España el índice de producción industrial cerró 2020 con un retroceso de -9,1%, su peor dato desde el 2009. Los descensos más significativos se dieron en los bienes de equipo (-15,4%) y en los de consumo duradero (-13,5%). La única rama de actividad que contribuyó positivamente al crecimiento del IPI fueron los productos farmacéuticos con un 2,1%. La pandemia puso fin así a seis años consecutivos de crecimiento, aunque solo se había acumulado en ese tiempo un +11,4%, situándonos aún muy por debajo de los niveles pre-crisis.

El mercado siderúrgico

En cuanto al mercado del acero, persiste una sobrecapacidad importante a nivel mundial. Según la Asociación Worldsteel, la producción mundial de acero bruto ha alcanzado en 2020 los 1.864,0 millones de toneladas frente a los 1.880,1 millones de toneladas del año 2019, lo que supone una disminución del 0,9% respecto a 2019.
La producción de acero bruto ha disminuido en prácticamente todas las regiones excepto en Asia y el Medio Oriente.

En Asia, la producción en 2020 ha aumentado un 1,5% hasta 1.374,9 millones de toneladas, lo que representa el 73,8 % de la producción mundial. En China, primer productor y consumidor de acero, la producción alcanzó los 1.053,0 millones de toneladas, lo que implica un incremento del 5,2% respecto al 2019, aumentando su participación más de 3 puntos hasta el 56,5 % sobre el total mundial. Por el contrario, Japón redujo un 16,2 % su producción, hasta los 83,2 millones de toneladas y en la India, se han producido 99,6 millones de toneladas, un 10,6 % menos que en 2019. La producción de Corea del Sur se redujo un 6,0 % hasta los 67,1 millones de toneladas.

Respecto a Oriente Medio alcanzó los 45,4 millones de toneladas, un 2,5 % superior al 2019, estimándose la producción de Irán en 29,0 millones de toneladas, que suponen un incremento del 13,4 %.

En los países de la Confederación de Estados independientes (CIS) la producción ha sido de 102,0 millones de toneladas, superior en un 1,5 % a la del año anterior. Se estima que Rusia produjo 73,4 millones de toneladas, un 2,6% más que en 2019 mientras que Ucrania registró una disminución del 1,1 % con una cifra de 20,6 millones de toneladas.

La cifra obtenida por América del Norte es de 101,1 millones de toneladas, un 15,5 % menos que en 2019, teniendo en cuenta que EE.UU. ha producido 72,7 millones de toneladas, que supone un 17,2 % de retroceso respecto al año anterior.

En cuanto a América del Sur, registró una disminución del 8,4 % con una cifra en 2020 de 38,2 millones de toneladas. Brasil alcanzó la cifra de 31,0 millones de toneladas, un 4,9 % menos que el año anterior.

En la Unión Europea (28 países), los datos reflejan 138,8 millones de toneladas, lo que supone un descenso del 11,8 % respecto al año 2019. Por países, el descenso ha sido de un 10,0 % en Alemania, un 12,9 % en Italia, un 19,8  en Francia y un 19,5 % en España.

La producción total de acero bruto en España en el año 2020 ha sido de 10,9 millones de toneladas, muy inferior a los 13,6 millones de toneladas del año anterior.

En ese contexto, el Grupo ArcelorMittal alcanzó una producción anual de 71,5 millones de toneladas de acero bruto (89,8 en el ejercicio 2019), lo que representa aproximadamente un 4,8 % de la producción mundial de acero, y una producción de mineral de hierro de 58,0 millones de toneladas (57,1 en 2018). Por su parte, la producción de acero de la Sociedad ha sido de casi 3,0 millones de toneladas (4,1 en 2019).

Los retos a los que nos enfrentamos en 2021 

El sector siderúrgico en España ha visto caer su demanda un 14 % en 2020, situando su producción en niveles de veinte años atrás. El sector estima que su total recuperación será a tres años vista y estará muy condicionada a la evolución del sector automovilístico y la reactivación de la construcción.

En este contexto, las plantas de ArcelorMittal en nuestro país se enfrentan a un conjunto de retos que representan un impacto directo sobre su competitividad. La drástica caída de la demanda desde marzo de 2020 con motivo de la pandemia, la sobrecapacidad a nivel mundial, el coste de las materias primas, el incremento de las importaciones de acero de países extracomunitarios, el precio de las emisiones de CO2 o el elevado coste de la energía son factores que están poniendo en riesgo la sostenibilidad de nuestra actividad en España. Sobre cada uno de esos puntos de conflicto, la Dirección de la Compañía viene defendiendo los intereses de la Empresa ante las instituciones europeas y el Gobierno español (véase epígrafe 13 del “Informe de Gestión” para más información).

El coste de la energía eléctrica

La Compañía lleva años reclamando al Gobierno español que adopte una serie de medidas que contribuyan a equiparar nuestros costes finales con los del resto de productores europeos, para poder así competir en igualdad de condiciones. Entre ellas, la elevación de la compensación por costes indirectos de CO2 o el incremento de la aportación de fuentes de energía renovable al mix energético. La aprobación por el Consejo de Ministros, por Real Decreto, del Estatuto de los Consumidores Electrointensivos en diciembre de 2020 no es suficiente para corregir la enorme desventaja competitiva que suponen los costes eléctricos en España para las grandes industrias.

Sistema de Comercio de Emisiones de la UE (ETS, por sus siglas en inglés) 

La nueva normativa de derechos de asignación de derechos de emisión de CO2 va a suponer un incremento de costes muy significativo, impactando en nuestros márgenes. La Fase IV del Régimen Europeo de Comercio de Derechos de Emisión (RCDE UE), que entrará en vigor en 2021, supone reducir las emisiones globales de gases de efecto invernadero por lo menos en un 40 % para 2030 con respecto a los valores de 1990 y alcanzar la neutralidad climática en 2050. El descenso de derechos de emisión conlleva directamente su encarecimiento. Un coste que en lo que va de año 2021 ya ha superado los 50 euros por tonelada, duplicando los 24,75 euros de la media anual de 2020 o los 24,84 euros de 2019. Precios que quedan muy lejos de los 15,88 euros por tonelada registrados en 2018 o los 5,83 euros de 2017.

Nuestra compañía está desarrollando varios proyectos innovadores para tratar de reducir su huella de carbono, reconociendo la necesidad de adoptar medidas ahora para reducir las emisiones de CO2, en consonancia con el Pacto Verde de la UE y el Acuerdo de París. En diciembre de 2019, ArcelorMittal Europa anunció una hoja de ruta para reducir en un 30 % sus emisiones de CO2 con el horizonte de 2030. Este objetivo, para ArcelorMittal Europa – Productos Planos, se sitúa en consonancia con la ambición anunciada en el primer “Informe del Clima” para Europa, presentado en junio de 2020, de alcanzar un balance cero en emisiones de carbono en Europa en 2050. En septiembre de 2020, la Compañía anunció el compromiso de alcanzar una huella de carbono cero en el conjunto del Grupo con el horizonte de 2050.

La hoja de ruta establecida para lograr este objetivo se basa en tecnologías pioneras para la fabricación de acero neutra en carbono. En este sentido, ArcelorMittal Europa está invirtiendo en dos vías para alcanzar dicho balance cero en emisiones de carbono:

  1. La ruta Smart Carbon, consistente en adaptar la ruta de proceso horno alto mediante el uso de carbono con un enfoque circular (carbono procedente de biomasa producida de forma sostenible o procedente del reciclaje de residuos), la captura y utilización de carbono (CCU, por sus siglas en inglés) y la captura y almacenamiento de carbono (CCS, por sus siglas en inglés). ArcelorMittal ya ha realizado sustanciales avances en la construcción de varias plantas de proyecto a escala comercial para la realización de pruebas y la demostración de la viabilidad de diversas tecnologías vinculadas a la ruta Smart Carbon. La puesta en funcionamiento de varios proyectos claves está prevista en 2022.
  2. La ruta Hydrogen-DRI (Direct Reduced Iron), basada en el uso de hidrógeno como agente reductor del mineral de hierro. Esta vía implica pasar de utilizar gas natural, fundamentalmente, a usar hidrógeno como reductor clave en la producción de hierro. Dado que este hidrógeno se vuelve «ecológico», el proceso de producción del acero alcanza prácticamente el balance cero en emisiones de carbono.

ArcelorMittal Europa tiene proyectos experimentales en curso a escala industrial para cada elemento de la hoja de ruta neutra en carbono. La compañía está construyendo plantas piloto a escala industrial en sus centros de operaciones de Bélgica (Carbalyst® y Torero) y Francia (3D e IGAR en Dunquerque). En Hamburgo (Alemania), se encuentra en la fase de diseño y financiación de un proyecto a escala industrial para utilizar hidrógeno en lugar de gas natural en la reducción directa de mineral de hierro (DRI).

En Asturias, el pasado mes de febrero, la Compañía anunció la culminación de su proyecto de inyección de gas de cok en el Horno Alto B de su factoría de Gijón, estratégico para reducir sus emisiones de CO2 y sus costes operativos gracias a un menor consumo de cok. Este proyecto se enmarca en la ruta “Smart Carbon”, que posibilita el uso de gases de diferentes procedencias para su inyección en el horno alto. La inyección de gas de cok, con un elevado contenido de hidrógeno, es un método eficaz y eficiente en términos de costes que permite a los productores siderúrgicos reducir sus emisiones de CO2 de forma inmediata. ArcelorMittal Asturias ha finalizado el proyecto más avanzado en la Compañía vinculado al uso de gas de cok, en el marco del cual se ha activado la inyección de hidrógeno gris (hidrógeno recuperado de diversos gases, incluyendo gas natural y gas de cok) en el Horno Alto B.

En marzo de 2021, ArcelorMittal ha presentado la marca XCarb™ que englobará todas las actividades de ArcelorMittal de fabricación de acero y productos con emisiones reducidas, bajas y neutras de carbono, así como iniciativas más globales y proyectos de innovación ecológica, en un único esfuerzo centrado en lograr un progreso demostrable hacia el acero neutro en carbono.

Mecanismo de Ajuste en Frontera vinculado al carbono

La entrada en vigor de la IV Fase de este mercado de derechos de emisión no es aplicable a nuestros potenciales competidores ubicados en Rusia, China o Turquía, que no tienen que hacer frente a restricciones medioambientales de este tipo. Este es el motivo por el que ArcelorMittal defiende la introducción de un mecanismo de ajuste en frontera vinculado al carbono (carbon border adjustment, CBA) que compense los sobrecostes.

En marzo de 2020, ArcelorMittal publicó un manifiesto bajo el título “Creando un mundo con bajos niveles de emisiones de carbono: por qué es necesario un mecanismo de ajuste en frontera vinculado al carbono” en el que expone su firme convicción de que la introducción de un mecanismo CBA debería ser una de las primeras medidas que adopte la nueva Comisión Europea en el contexto del Pacto Verde, en el marco del cual se prevé destinar un billón de euros a lograr que la UE alcance una huella de carbono cero con el horizonte de 2050.  ArcelorMittal defiende que este mecanismo ayudará a crear las condiciones de mercado y el marco de protección necesarios para que las empresas puedan acometer inversiones e impulsar su transición hacia un balance cero en emisiones de carbono sin que se produzcan importantes perturbaciones en el tejido industrial.

En marzo de 2021, el Parlamento Europeo aprobó la introducción de un mecanismo de ajuste en frontera por emisiones de carbono en la UE. Una medida alentadora que permitirá competir en igualdad de condiciones con países extracomunitarios que no tienen las mismas exigencias climáticas y un incentivo para la descarbonización de la industria europea. Su entrada en vigor está prevista para 2023.

Medidas de defensa comercial frente a las importaciones

Las medidas de salvaguarda adoptadas por la Unión Europea para hacer frente al incremento creciente de importaciones procedentes de países extracomunitarios han demostrado resultar claramente insuficientes. En este sentido, seguiremos solicitando su revisión y refuerzo, especialmente en un momento de contracción de la demanda en Europa.