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El proyecto GASSYNREDU ha completado la evaluación de la gasificación de combustible sólido recuperado (CSR) como una vía para la producción de gas de síntesis en la industria siderúrgica gracias al apoyo del PERTE de descarbonización industrial. Los análisis tecnoeconómicos, respaldados por validación a escala piloto, confirman la viabilidad técnica del proceso y ponen de relieve los beneficios de incrementar el contenido biogénico mediante su mezcla con biomasa.
Los resultados muestran que la co-gasificación con biomasa leñosa mejora la homogeneidad del alimento, la operabilidad y la conversión de carbono, al tiempo que incrementa la fracción de H₂ en el gas de síntesis, ajustando las relaciones de oxígeno y vapor para lograr un equilibrio entre rendimiento y estabilidad del proceso.
Desde el punto de vista económico, alcanzar un equilibrio rentable sigue siendo el principal reto. La reducción de los requisitos de limpieza del gas es clave para disminuir los costes, aunque esto limita las aplicaciones a usos menos exigentes, como la sustitución de combustibles. En este contexto, el coste del material de alimentación y las posibles tasas de tratamiento (gate fees) juegan un papel decisivo y deben evaluarse caso por caso.
Paralelamente, el análisis termogravimétrico (TGA) ha contribuido al desarrollo de modelos simplificados para predecir la composición del gas de síntesis en función de las fracciones de CSR, proporcionando herramientas útiles para la optimización y el diseño del proceso.
Asimismo, se ha desarrollado un diseño preliminar de un gasificador piloto de aproximadamente 50 kg/h, identificando los principales retos asociados a esta vía, entre ellos el pretratamiento del material de alimentación, la gestión de materiales heterogéneos, el control de alquitranes y el impacto en costes de la limpieza del gas de síntesis.
Estos resultados ponen de manifiesto que el avance en esta alternativa requiere el desarrollo específico de instalaciones piloto centradas en las etapas críticas identificadas a lo largo de la cadena de valor. En este sentido, el desarrollo de un gasificador piloto representaría una valiosa oportunidad para impulsar iniciativas conjuntas entre organismos de investigación y actores industriales, permitiendo generar conocimiento clave en áreas como el pretratamiento, el rendimiento de la gasificación, el acondicionamiento del gas y la integración en usos finales.
La implantación de este tipo de infraestructuras favorecería la investigación colaborativa y facilitaría el acceso a una instalación experimental única, allanando el camino para el escalado de las soluciones más prometedoras. Este tipo de desarrollos podría enmarcarse de forma natural en proyectos colaborativos financiados con fondos públicos.
En conjunto, los resultados refuerzan la co-gasificación con biomasa como una estrategia sólida para mejorar la calidad del gas de síntesis y respaldan la valorización de residuos como una vía prometedora para la descarbonización de la siderurgia.



